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A los trenes de Holanda ya solo los mueve el viento

Prometieron que lo harían y lo acaban de cumplir: desde el 1 de enero pasado, los operadores ferroviarios holandeses solo utilizan electricidad de origen eólico en todos sus trenes. Este hito convierte a Holanda en el primer país del mundo en contar con una red ferroviaria de cero emisiones.

Las compañías ferroviarias holandesas, de las cuales NS (Ferrocarriles Holandeses) es, con mucho, la más grande, se asociaron con la eléctrica Eneco en 2015 para reducir a cero las emisiones de CO2 de los trenes del país. Inicialmente se planteó el objetivo para 2018, pero el año pasado ya habían alcanzado el 75% de suministro con energía limpia, de manera que la transición al 100% ha sido relativamente fácil y se ha logrado desde el 1 de enero del presente año. 

Sólo la compañía NS transporta en torno a 600.000 personas cada día, para lo cual necesita 1.200 millones de kWh de electricidad al año (una cantidad que equivale a la electricidad que consumen todas las casas de Amsterdam en el mismo periodo) y que Eneco compra a parques eólicos situados no solo en Holanda, sino también en Bélgica y Finlandia, todo ello con certificado de Garantía de Origen (GoO), según ha explicado la eléctrica.  

La razón es que los 7.400 millones de kWh año que generan los 2.000 aerogenerados situados en los Países Bajos no es suficiente para atender la fuerte demanda que hay en el país de electricidad limpia y que en 2015 ya había alcanzado la cifra de 12.500 millones de kWh. Por ello Eneco compra a países donde el suministro de energía renovable excede la demanda de electricidad con el certificado GoO.

Todo ello ha permitido que los trenes del país, que realizan 1,2 millones de viajes al día, estén circulando ya sin dejar rastro de CO2, lo que convierte a Holanda en el primero del mundo en lograrlo. NS y las restantes compañías ferroviarias han firmado con Eneco un contrato de diez años de suministro. 

El siguiente paso, según Roger van Boxtel, director ejecutivo de NS, será promover la energía sostenible en las grandes empresas, animando a sus empleados a cambiar el coche tradicional por el eléctrico, el ferrocarril o la bici, si es posible.